Desventuras de un filtro para largas exposiciones

Desventuras de un filtro para largas exposiciones

Hace ya tiempo cometí el error de comprar un filtro circular Hoya R72 (infrarrojo) de 58mm que he estado utilizando hasta hace un par de meses.

El caso es que me he deshecho del único objetivo que tenía de ese diámetro y ahora el filtro se me queda colgado ya que todos los demás objetivos que tengo son mayores.
De ahí el error, queridos niños si compráis un filtro circular que sea del mayor tamaño que podáis pagar, que con adaptadores se pueden colocar en objetivos más pequeños.

Así que me he puesto a buscar otras opciones teniendo en cuenta la máxima anterior hay que empezar por el principio:

Pues empezamos bien, la única opción que he encontrado para este monstruo ha salido hace poco y es bastante cara.
Eso sí, necesita filtros rectangulares de 165mm que servir sirven con cualquier otra lente, pero también son rematadamente caras.
Los amigos de Lucroit y Hitech han sacado un combo “edición especial Joel Tintjelaar” de 3 filtros IR con portafiltros y adaptador para la lente por el módico precio de 700€ y si algún alma caritativa me dona un ejemplar lo aceptaré encantado 😉

Bien, descartando todo esto y viendo que la cartera está escondida debajo de la cama y no quiere salir he optado por buscar algo más “artesanal” y de con un coste bajo, muy bajo.

Googleando me encontré con los cristales de soldador ¿lo que? Sí, lo que lees, cristal de soldador, ese cristal que se pone en las máscaras de los soldadores para que no se queden ciegos a las primeras de cambio cuando hacen una soldadura.

El cristal es bastante barato, cuesta unos dos euros en ebay y hay en varias gradaciones, la más utilizada es la número 10 que quita unos 12 pasos, yo me he ido a por la número 12 que quita unos 16.

Teniendo en cuenta que no hay cristales de estos del tamaño suficiente para poner delante del 7-14 he decidido hacer la prueba con el 14-54 que calza una rosca de 67mm y por lo menos coger práctica  y poder sacar algunas conclusiones.

Para sujetarlo frente al objetivo he visto gente que usa dos gomas elásticas y el parasol invertido o que pega un anillo Cokin con epoxy al cristal.

opciones para sujetar el filtro

Las gomas elásticas y sujetas al parasol son bastante aparatosas y es un lio colocarlo todo sin mover el enfoque una vez encuadrado y enfocado, además de que con el parasol puesto invertido el anillo de enfoque es más complicado de manejar. El pegamento epoxy parece una buena opción pero hay que ser muy fino poniéndolo para que no cuele hacia el interior y se meta en el encuadre.

Sabiendo que no soy un manitas y que tenía que ser algo rápido de quitar y poner se me encendió la bombilla por una vez. La solución ha sido una pinza de marquetería que sirve para sujetar dos piezas que has pegado con cola mientras esta se seca (un sargento con forma de pinza). En el siguiente vídeo se ve como queda el anillo + cristal + pinza.

El montaje no puede ser más sencillo… colocar el anillo, encuadrar, medir, enfocar, poner el cristal por delante con cuidado para no mover el enfoque y sujetarlo con la pinza. ¿que hay que reenfocar? sujetas el cristal por una esquina y quitas la pinza.

Al final el coste ha sido de 5,30€: 1,50€ el cristal, 1,80€ el anillo y lo más caro ha sido la pinza 2€

¿Merece la pena un filtro así?

Sí, pero siempre que sepas que vas a estar condicionado por la dominante verde y las imperfecciones del cristal. Como muestra un botón:

cristal_soldador_ejemplo

La imagen de la izquierda es la tomada con el cristal con la dominante verde “Slurm“, la central es la “corregida” y la de la derecha una tomada sin filtro.

La imagen central es un intento de corregir el balance de blancos, complicado ya que es tan verde que el balance de blancos deja una imagen “lavada” y hay que currarselo bastante para obtener una imagen en la que los colores se acerquen a los originales. Pero a esto hay que sumarle el hecho de que no es un cristal para fotografía y por tanto no fue creado para ser uniforme, como puede verse hay un gradiente en el lado derecho que es de un tono diferente al resto del cristal y que complica todavía más cualquier intento de corrección. He visto otras imágenes tomadas con otros cristales que no tienen esos gradientes y que solo con la corrección del balance de blancos dan imágenes “lavadas” pero que no se complican como con mi cristal.

Además hay que bregar con otras imperfecciones como puntos menos densos o rayas que pueda recibir durante su embalaje/transporte, no reciben los mimos que sí se le dan a los filtros. Dan menos trabajo que el balance de blancos pero debemos tener en cuenta que pueden estar ahí.

Sabiendo todo esto la solución más práctica es optar por la fotografía en blanco y negro, con todo lo que ello conlleva, pero por este coste no podemos ponernos finolis y menos si podemos obtener imágenes como esta:

Espigón

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